miércoles, 1 de junio de 2011

Cuando Las Almas Chocan

No sé quien eres, ni qué has hecho conmigo... Pero sé que quiero que te quedes, que tu compañía me completa, que si te vas, regresaré a la oscuridad. Es extraño, porque no tenemos mucho tiempo juntos, ¿o sí? Para muchos, el tiempo no vale nada. A veces, sólo a veces, me considero uno de ésos. El tiempo no importa cuando a partir del primer minuto, sabes que estás parado frente a algo que encuentras, posiblemente, una sola vez en tu vida. El tiempo no importa cuando vuela, cuando dos horas se reducen a dos minutos. El tiempo no importa, entonces, cuando nunca es suficiente.

Y sin embargo, el tiempo importa. El tiempo importa cuando sabes que es cada vez menor. Importa cuando ése día se acerca cada vez más, cuando te vas, cuando me dejas... El tiempo importa cuando te asfixia, cuando te quita el sueño, cuando te quita la ilusión.

Pero, ¿importará el tiempo cuando dos almas chocan? ¿Cuando dos almas se encuentran, cuando saben que hay algo más detrás de un saludo? ¿Cuánto vale un segundo en ese momento? ¿Es suficiente un año, diez, miles? Me encantaría saberlo, porque tal vez, sólo tal vez, ahí se encuentre el secreto que el hombre ha buscado por generaciones: el de cómo congelar el tiempo.