Y sin embargo, el tiempo importa. El tiempo importa cuando sabes que es cada vez menor. Importa cuando ése día se acerca cada vez más, cuando te vas, cuando me dejas... El tiempo importa cuando te asfixia, cuando te quita el sueño, cuando te quita la ilusión.
Pero, ¿importará el tiempo cuando dos almas chocan? ¿Cuando dos almas se encuentran, cuando saben que hay algo más detrás de un saludo? ¿Cuánto vale un segundo en ese momento? ¿Es suficiente un año, diez, miles? Me encantaría saberlo, porque tal vez, sólo tal vez, ahí se encuentre el secreto que el hombre ha buscado por generaciones: el de cómo congelar el tiempo.

