¿Qué pasa cuando el único ángel que has conocido pierde sus alas? ¿Cuando cae al suelo, apedreado y adolorido, por tu silencio y tus intrigas? ¿Qué sucede si, después de caído, has encontrado un ángel que de verdad estará contigo?
Pues una cosa te digo, amigo mío, y es que no lo sé. Porque esto que te relato me ha sucedido, y sigue aconteciendo aquí, dentro de mi corazón. Es cuando aquella a la que siempre amaste permanece atada a tus sentimientos, por alguna extraña razón, y llega una nueva enamorada a devolverte toda la vida que aquel otro ser te ha quitado, a regresarte la felicidad, el color, la esperanza...
Y otra cosa agrego, querido amigo, y es que entiendo perfectamente el sentimiento que experimentas. Y no es uno, son varios sentimientos que han escapado del cofre en el que permanecían guardados y custodiados por el más grande: el amor. Culpa, tristeza, nostalgia, impotencia... y el líder de todos ellos, la confusión. Dime, corazón herido, ¿qué es lo mejor para tí en este momento? ¿Cuándo terminaras de sanar?
Solo queda esperar a que el enviado del destino, y esa es la suerte, decida lo que sucederá contigo, si devolverle las alas al ángel al que siempre has amado, o simplemente dejarlo morir y permitir que un nuevo ángel venga y te dé la razón y la fuerza que necesitas para volver a despertar cada día con la misma alegría que con la que despertabas al anhelar verla a ella otra vez...
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