Tal vez nada de esto debió haber sucedido nunca. Tal vez mi secreto debió quedarse conmigo desde un principio. Tal vez me habría ahorrado muchos pensamientos, muchas situaciones imaginarias, muchos sentimientos encontrados... Pero, ¿y si no me arrepiento? ¿Y si en el fondo lo que quería es que ella lo supiera? ¿Para qué, si es imposible?
Tonto, siempre me ha gustado soñar de más. Siempre me ha gustado llevar todo al límite, aún cuando en el límite me quedo sin nada que hacer al respecto. Y ahora me veo aquí, frente al espejo, con esa mirada que ya conozco, con estas dudas y preguntas que siempre me atacan y me tiran al suelo de un golpe, con estas miles de palabras que andan cada una por su lado, sin tener ningún sentido, pero provocando una sensación que también ya conozco, y que a veces me gusta, y a veces me mata.
¿Y si no la quiero lejos? ¿Por qué, idiota, si hay otra persona entre tú y ella? ¡Idiota! ¿Por qué te empeñas en algo así? Sólo te buscas problemas contigo mismo, y con alguien más. Pero ahora que lo sabes todo, y que lo sabe ella, viene la pregunta obligada que ahora deja de ser tan imaginaria: ¿Cómo sería? Tal vez es lo que estás buscando, tal vez ella es la que puede llenar ese agujero que tiene tiempo de estar vacío, que con nada se ha podido llenar. Es algo que no puedo dar por alto. Es ese sentimiento de que podría estar dejando pasar una oportunidad... Y la oportunidad llega justamente cuando ninguno de los dos puede tomarla.
Pero ya fantaseé de más, otra vez. Sólo sé que por el momento... Me gusta ese sentimiento. Sé que quiero que se quede el tiempo que quiera, que yo no lo voy a forzar a irse. Y no sé donde vaya a terminar, pero espero que no vaya a ser lejos de donde estoy parado, para bien o para mal...
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