sábado, 4 de agosto de 2007

Diabulus in acordes...

Le gustaba como sonaba... Seguía tocando los mismos acordes en su guitarra. Ella ignoraba entonces el místico poder que yacía entre esa combinación de trastes y cuerdas. Cerró sus ojos -maquillados con una sombra negra intensa, y delineados a la prefección también con negro-, y siguió tocando. Al sonar esos acordes por sexta vez, los ojos de la joven se cerraron involuntariamente. Respiró hondo.... y luego exhaló. De su boca salió humo. "Hmm... qué raro...", pensó ella. Había terminado de fumar el último cigarro hacía 20 minutos. De repente, el amplificador de su guitarra produjo un sonido como un chirrido, y las cuerdas de la guitarra estaban sin moverse. Peor aún, el amplificador estaba desconectado de la corriente eléctrica. Ella tomó su guitarra rápidamente y se paró de su cama, mirando aterrada al amplificador que seguía emitiendo el ensordecedor chirrido. De repente, el chirrido calló...

Los acordes que la joven había estado tocando comenzaron a sonar en el amplificador desconectado, y la guitarra tocaba esos acordes por sí sola. La joven -sorprendida y a la vez aterrada- soltó la guitarra, que cayó al suelo y siguió tocando los mismos acordes por sí sola. Al sonar nuevamente seis veces, el amplificador calló, y las cuerdas de la guitarra se fueron reventando una por una. El foco del amplificador, que para entonces había permanecido apagado, comenzó a parpadear en su usual color rojo sangre, y las perillas de ecualización del amplificador comenzaron a girar descontroladamente.

La joven ahora lloraba silenciosamente, y estaba de rodillas. "Esto es una pesadilla", pensaba ella. Sin embargo, todo era muy real. Y de repente, una risa grave, profunda, malévola, sonó en la poseída bocina. La joven gritó, exhalando aún más humo gris. Sin embargo, ahora la joven no pudo dejar de gritar hasta que la última nube de humo salió de su cuerpo. Estaba entonces de pie. El humo se disolvió en el aire, mientras otra nube de humo de color rojizo salía del amplificador, entrando en la boca de ella, que permaneció abierta. Cerró sus ojos.... Y cuando los abrió, sus ojos eran rojos, tenía colmillos, y sonreía malévolamente. Luego, murmuró algunas oraciones en latín, y finalmente, en español: "Gracias, fémina de alma gris, por invocar el espíritu del Leviathan mediante su melodía." La poseída joven levanto la guitarra. "Ahora, has desatado el mal sobre tu mundo, has abierto una nueva caja de Pandora. Pero esta vez, nadie va a interponerse..."

...Y en un parpadeo flamas salieron del suelo, y la joven desapareció. Afuera el cielo se tornó rojo y las nubes negras como la noche. Los acordes del diablo habían sido fatales para la joven, pero peores aún para todos los humanos. El Leviathan había despertado, y no planeaba dormir en mucho, mucho tiempo......

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